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lunes, 21 de noviembre de 2011
Brasil ya tiene Comisión de la Verdad: ¿Fin de la impunidad?
No estás sola en la Tierra, ni en tu Ciudad, ni en los Infinitos Mundos
escribe CaTa mientras piensa en ese asunto ...
No estás sola en la Tierra, ni en tu Ciudad, ni en los Infinitos Mundos
Que puedo hacer yo..?
Quiero que esta señal de paz y no-violencia se convierta en la expresión de la búsqueda y del anhelo que cada vez más, muchos de nosotros sentimos..
No importa qué explicaciones racionales oímos para justificar la violencia...
Algo nos sugiere que debe haber una forma que genere armonía y esperanza en lugar de desintegración y caos...
A veces ese algo se manifiesta tanto en la historia como en nuestra vida personal...
Ese algo que suavemente empieza a abrirse camino en el interior del ser humano es como una voz distante, como una luz, como la brisa del alba...
Ese sonido es muy difícil de ser oído en nuestro mundo...
Cómo sería posible oír esa voz cuándo vivimos encadenados a un sistema de urgencias económicas, un sistema de relaciones humanas que a veces se contagia de violencia, desesperación, soledad y esperanzas fallidas?.....
¿Cómo podríamos oír esa voz a través de la información manipulada y los falsos valores?...
¿Cómo podríamos oír cuándo los que están en el poder y los líderes morales de grandes religiones encuentran justificaciones o permanecen silenciosos frente al genocidio y las guerras?..
Puedes oír esa voz si superas la violencia, la venganza, el odio y el resentimiento dentro de ti mismo...
Puedes oírla por un instante, cuando el bienestar de los demás se convierte en algo más importante que tú mismo...
Puedes oírla cuando refuerzas la fe en ti mismo, en los que te rodean y en un futuro más humano...
Puedes oírla cuándo sientes una gran bondad, inspiración... o cuando sientes que algo te relaciona con la otra gente...
Resistir es decir que no.
No al desprecio. No a la arrogancia. No al trituramiento económico. No a los nuevos amos del mundo. No a los poderes financieros.
No al mercado totalitario. No al libre cambio integral.
No a la hiperproductividad. No a los organismos genéticamente modificados. No a las privatizaciones permanentes. No a la extensión irresistible del sector privado. No a la exclusión. No al sexismo. No a la regresión social. No al desmantelamiento de la seguridad social.
No a la pobreza. No a las desigualdades. No al olvido del Sur. No a la muerte diaria de 30.000 niños pobres. No a la destrucción del medio ambiente. No a la hegemonía militar de una única superpotencia. No a la guerra preventiva.
No a las guerras de invasión. No al terrorismo., No a los atentados contra las poblaciones civiles. No a los racismos.
No al antisemitismo. No a la islamofobia. No a la ideología de la seguridad. No a la vigilancia generalizada. No al espionaje del pensamiento. No a la degradación cultural. No a las nuevas censuras. No a los medios que mienten. No a los medios que nos manipulan.
Resistir también es poder decir que sí.
Sí a la solidaridad entre los seis mil millones de habitantes de nuestro planeta. Sí a los derechos de las mujeres.
Sí a la existencia de una ONU renovada. Sí a un nuevo plan Marshall para ayudar a África. Sí a la erradicación definitiva del analfabetismo. Sí a una ofensiva internacional contra la fractura digital. Sí a una moratoria internacional para la preservación de las culturas minoritarias. Sí a los derechos de los indígenas. Sí a la justicia social y económica.
Sí a un impuesto sobre la venta de armas. Sí a la eliminación de la deuda de los países pobres. Sí a la prohibición de los paraísos fiscales.
Resistir es soñar que otro mundo es posible. Y contribuir a construirlo.
