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martes 24 de enero de 2012

Cómo se forma la “opinión pública”

Cómo se forma la “opinión pública”

Un hombre oficial es un ventrílocuo que habla en nombre del Estado: toma una postura oficial —habría que describir la puesta en escena de lo oficial—, habla a favor y en nombre del grupo al que se dirige, habla por y en nombre de todos, habla en tanto representante de lo universal. Aquí llegamos a la noción moderna de opinión pública.| PIERRE BOURDIEU.*

¿Qué es esta opinión pública que invocan los creadores de derecho de las sociedades modernas, sociedades en las cuales el Derecho existe?

Tácitamente, es la opinión de todos, de la mayoría o de aquellos que cuentan, de aquellos que son dignos de tener una opinión. Pienso que la definición patente en una sociedad que se dice democrática, es decir donde la opinión oficial es la opinión de todos, oculta una definición latente, a saber, que la opinión pública es la opinión de los que son dignos de tener una opinión.

Hay una especie de definición censitaria de la opinión pública como opinión ilustrada, como opinión digna de ese nombre.


La lógica de las comisiones oficiales es crear un grupo así constituido que exhiba todos los signos exteriores, socialmente reconocidos y reconocibles, de la capacidad de expresar la opinión digna de ser expresada, y en las formas establecidas.

Uno de los criterios tácitos más importantes para seleccionar a los miembros de la comisión, en especial a su presidente, es la intuición que tiene la gente encargada de componer la comisión de que la persona considerada conoce las reglas tácitas del universo burocrático y las reconoce: en otras palabras, alguien que sabe jugar el juego de la comisión de manera legítima, que va más allá de las reglas del juego, que legitima el juego; nunca se está más en el juego que cuando se va más allá del juego. En todo juego existen las reglas y el fair-play.

A propósito del hombre kabil[1], o del mundo intelectual, yo había empleado la fórmula: la excelencia, en la mayoría de las sociedades, es el arte de jugar con la regla del juego, haciendo de ese juego con la regla del juego un supremo homenaje al juego. El transgresor controlado se opone completamente al herético.



El grupo dominante coopta miembros a partir de índices mínimos de comportamiento, que son el arte de respetar la regla del juego hasta en las transgresiones reguladas de la regla del juego: el decoro, la compostura. Es la célebre frase de Chamfort:
“El Gran Vicario puede sonreír sobre un tema contra la Religión, el Obispo reír con ganas, el Cardenal agregar lo que tenga que decir”.[2] Cuanto más se asciende en la jerarquía de las excelencias, más se puede jugar con la regla del juego, pero ex officio, a partir de una posición que no admita ninguna duda. El humor anticlerical del cardenal es supremamente clerical.



 

La verdad de todos


La opinión pública siempre es una especie de doble realidad. Es lo que no puede dejarse de invocar cuando se quiere legislar sobre terrenos no constituidos. Cuando se dice “Hay un vacío jurídico” (expresión extraordinaria) a propósito de la eutanasia o de los bebés de probeta, se convoca a gente que trabajará aplicando toda su autoridad. Dominique Memmi[3] describe un comité de ética [sobre la procreación artificial], compuesto por personas disímiles —psicólogos, sociólogos, mujeres, feministas, arzobispos, rabinos, eruditos, etc.— cuyo objetivo es transformar una suma de idiolectos[4] éticos en un discurso universal que llene un vacío jurídico, es decir que aporte una solución oficial a un problema difícil que trastorna a la sociedad —legalizar el alquiler de vientres, por ejemplo.

Si se trabaja en ese tipo de situación, debe invocarse una opinión pública. En ese contexto, resulta muy clara la función impartida a las encuestas. Decir “las encuestas están de nuestra parte”, equivale a decir “Dios está de nuestra parte”, en otro contexto.



Pero el tema de las encuestas es engorroso, porque a veces la opinión ilustrada está contra la pena de muerte, mientras que los sondeos están más bien a favor. ¿Qué hacer? Se forma una comisión. La comisión constituye una opinión pública esclarecida que instituirá la opinión ilustrada como opinión legítima en nombre de la opinión pública —que, por otra parte, dice lo contrario o no piensa nada (lo que suele ocurrir a propósito de muchos temas).

Una de las propiedades de las encuestas consiste en plantearle a la gente problemas que ella no se plantea, en sugerir respuestas a problemas que ella no se ha planteado; por lo tanto, imponer respuestas.

No es cuestión de sesgos en la construcción de las muestras, es el hecho de imponer a todo el mundo preguntas que se le formulan a la opinión ilustrada y, por este hecho, producir respuestas de todos sobre problemas que se plantean sólo algunos; por lo tanto dar respuestas ilustradas, puesto que han sido producidas por la pregunta: se han creado para la gente preguntas que no existían para ella, cuando lo que realmente le importaba, era la cuestión en sí.



Voy a traducirles sobre la marcha un texto de Alexander Mackinnon, de 1828, extraído de un libro de Peel sobre Herbert Spencer.[5] Mackinnon define la opinión pública; da la definición que sería oficial si no fuera inconfesable en una sociedad democrática. Cuando se habla de opinión pública, siempre se juega un doble juego entre la definición confesable (la opinión de todos) y la opinión autorizada y eficiente que se obtiene como subconjunto restringido de la opinión pública democráticamente definida:

“Es ese sentimiento sobre cualquier tema que es cultivado, producido por las personas más informadas, más inteligentes y más morales de la comunidad. Esta opinión se extiende gradualmente y es adoptada por todas las personas con alguna educación y sentimiento que conviene a un Estado civilizado”.

La verdad de los dominantes deviene la de todos.


Cómo legitimar un discurso


En los años 1880, en la Asamblea Nacional se decía abiertamente lo que la sociología tuvo que redescubrir, es decir, que el sistema escolar debía eliminar a los niños de las clases más desfavorecidas. Al principio se planteaba la cuestión, pero luego fue totalmente reprimida ya que, sin que se lo pidiera, el sistema escolar se puso a hacer lo que se esperaba de él. Entonces, no hubo necesidad de hablar sobre el tema.

El interés del retorno sobre la génesis es muy importante, porque en los comienzos hay debates donde se dicen con todas las letras cosas que, después, aparecen como provocadoras revelaciones de los sociólogos.



El reproductor de lo oficial sabe producir —en el sentido etimológico del término: producere significa “hacer avanzar”—, teatralizándolo, algo que no existe (en el sentido de lo sensible, visible), y en nombre de lo cual habla. Debe producir eso en nombre de lo que tiene el derecho de producir. No puede no teatralizar, ni dar forma, ni hacer milagros.

Para un creador verbal, el milagro más común es el milagro verbal, el éxito retórico; debe producir la puesta en escena de lo que autoriza su decir, dicho de otra manera, de la autoridad en nombre de la cual está autorizado a hablar.



Encuentro la definición de la prosopopeya que estaba buscando: “Figura retórica por la cual se hace hablar y actuar a una persona que es evocada, a un ausente, a un muerto, un animal, una cosa personificada”. Y en el diccionario, que siempre es un formidable instrumento, se encuentra esta frase de Baudelaire hablando de la poesía: “Manejar sabiamente una lengua es practicar una especie de hechicería evocatoria”.

Los letrados, los que manipulan una lengua erudita —como los juristas y los poetas— tienen que poner en escena el referente imaginario en nombre del cual hablan y que ellos producen hablando en las formas; tienen que hacer existir eso que expresan y aquello en nombre de lo cual se expresan.

Deben simultáneamente producir un discurso y producir la creencia en la universalidad de su discurso mediante la producción sensible (en el sentido de evocar los espíritus, los fantasmas —el Estado es un fantasma…—) de esa cosa que garantizará lo que ellos hacen: “la nación”, “los trabajadores”, “el pueblo”, “el secreto de Estado”, “la seguridad nacional”, “la demanda social”, etc.



Percy Schramm mostró cómo las ceremonias de coronación eran la transferencia, en el orden político, de ceremonias religiosas[6]. Si el ceremonial religioso puede transferirse tan fácilmente a las ceremonias políticas mediante la ceremonia de la coronación, es porque en ambos casos se trata de hacer creer que hay un fundamento del discurso que sólo aparece como auto-fundador, legítimo, universal porque hay teatralización —en el sentido de evocación mágica, de brujería— del grupo unido y que consiente el discurso que lo une.

De allí el ceremonial jurídico. El historiador inglés E. P. Thompson insistió en el rol de la teatralización jurídica en el siglo XVIII inglés —las pelucas, etc.—, que no puede comprenderse en su totalidad si no se considera que no es un simple artefacto, en el sentido de Pascal, que vendría a agregarse: es constitutiva del acto jurídico.[7] Impartir justicia en un traje convencional es arriesgado: se corre el riesgo de perder la pompa del discurso. Siempre se habla de reformar el lenguaje jurídico sin nunca hacerlo, porque es la última de las vestiduras: los reyes desnudos no son carismáticos.


Puro teatro


Una de las dimensiones más importantes de la teatralización es la teatralización del interés por el interés general; es la teatralización de la convicción del interés por lo universal, del desinterés del hombre político —teatralización de la creencia del sacerdote, de la convicción del hombre político, de su fe en lo que hace.

Si la teatralización de la convicción forma parte de las condiciones tácitas del ejercicio de la profesión del clérigo —si un profesor de filosofía tiene que aparentar creer en la filosofía—, es porque ello constituye el homenaje esencial del oficial-hombre a lo oficial; es lo que hay que agregarle a lo oficial para ser un oficial: hay que agregar el desinterés, la fe en lo oficial, para ser un verdadero oficial.

El desinterés no es una virtud secundaria: es la virtud política de todos los mandatarios. Las locuras de los curas, los escándalos políticos, son el desmoronamiento de esta especie de creencia política en la cual todo el mundo actúa de mala fe, ya que la creencia es una suerte de mala fe colectiva, en el sentido sartreano: un juego en el cual todo el mundo se miente y miente a los otros sabiendo que se mienten. Esto es lo oficial…


Referencias 
1]. Alusión a un estudio etnológico que Bourdieu realizó sobre los beréberes kabiles.
2]. Nicolas de Chamfort, Maximes et pensées, París, 1795.
3]. Dominique Memmi, Savants et maîtres à penser. La fabrication d’une morale de la procréation artificielle, Actes de la recherche en sciences sociales, Nº 76-77, 1989, p. 82-103.
4]. Del griego idios, “particular”: discurso particular.
5]. John David Yeadon Peel, Herbert Spencer. The Evolution of a Sociologist, Londres, Heinemann, 1971. William Alexander Mackinnon (1789-1870) tuvo una larga carrera como miembro del Parlamento británico.
6]. Percy Ernst Schramm, Der König von Frankreich. Das Wesen der Monarchie von 9 zum 16. Jahrhundert. Ein Kapital aus Geschichter des abendlischen Staates (dos volúmenes), H. Böhlaus Nachf, Weimar, 1939.
7]. Edward Palmer Thompson, Patrician society, plebeian culture, Journal of Social History, vol. 7, Nº 4, Berkeley, 1976, p. 382-405.

Sociólogo (1930-2002).
Este texto se extrajo de Sur l’Etat. Cours au Collège de France 1989-1992, Raisons d’Agir – Le Seuil, París.

En la revista de noticias de la Universidad Arcis, Santiago de Chile (http://noticias.uarcis.cl).

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HAITI: MANUAL PARA DESTRUIR UN PAIS




1.Cuando navegando sin saber dónde vas encuentres tierra, afirma que la has descubierto y extermina todos los pobladores.


2.Si exterminados los pobladores no encuentras quien te trabaje gratis, secuestra centenares de miles de africanos y conviértelos en esclavos, hasta tener una proporción de más de ocho esclavos por cada colono.


3.Para amansarlos dáles con el látigo por las espaldas y por la cabeza con una religión que los fuerce a adorar a sus explotadores.

4.Viola a las esclavas y encomienda a los mulatos que nazcan las más espantosas tareas de represión contra sus hermanos.


5.A fin de evidenciarles la superioridad moral de sus amos, entrega el país en 1697 a los filibusteros de La Tortuga al mando del pirata Du Casse.


6.Incrementa la explotación hasta que Haití en 1791 produzca 89.000 toneladas de azúcar, más que Barbados, Jamaica y Cuba juntas, asegurando al mismo tiempo que para los productores la vida más amarga del mundo.


7.Proclama en la metrópoli francesa en 1789 la Libertad, la Fraternidad y la Igualdad, pero cuando lo esclavos se subleven reclamándolas en 1791, envía en 1801 una expedición de 40.000 veteranos para impedir que los haitianos sean tratados como hombres y como ciudadanos.


8.Acepta en 1816 la generosa ayuda de Haití para llevar adelante la Independencia de América Latina, pero olvida invitarla al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826.



9.Después de que los esclavos sublevados derroten a los 40.000 invasores en 1804, espera hasta 1826 para reconocer su Independencia, a cambio de una indemnización de 150 millones de francos oro a ser pagados, no a los esclavos, sino a sus antiguos amos.

10.Espera a que esa deuda demoledora destruya lo que no devastó la guerra de liberación, y propicia en 1915 una invasión por Estados Unidos que ocupe el país hasta 1934.

11.Durante esa ocupación militar avanza las privatizaciones: Naturaleza privatizada (en 1925 estaba destruido 60% de los bosques, hoy el 98%), sociedad privatizada (80% de pobreza) educación privatizada (52% de analfabetismo) sanidad privatizada (mortalidad infantil de 110 niños muertos por cada mil nacidos vivos) tierra privatizada (el 70% de los campesinos no la posee) seguridad social privatizada (abolidas las pensiones de vejez y el derecho de huelga) privatizados los salarios (dólar y medio diario) beneficios privatizados (los inversionistas extraen 500 % de ganancias) comercio privatizado (el 70% de las exportaciones son para Estados Unidos) privatizadas las islas (fueron entregadas Cayemite y La Tortuga) privatizados los derechos humanos (30.000 opositores desaparecidos en l5 años) sangre privatizada (la compran a 3 dólares el litro y la revenden a 25).

12. Al retirar las tropas, deja el país ocupado por dinastías de dictadores brutales que asesinen a todo el que luche por la mejora del nivel de vida, las reformas sociales o la democracia.

13. Si algún candidato gana elecciones democráticas, apoya un golpe de Estado que lo derribe, lo secuestre y lo exilie.

14. Tras el golpe, privatiza la Minoterie d´ Haití y Ciment d´ Haití, las empresas de harina de trigo y de cemento, y véndeselas a una empresa de Kissinger, para que en caso de emergencia los haitianos no tengan pan ni cemento para reconstruir su país.

15. Si el dictador que exilia al demócrata es depuesto por el pueblo, invade de nuevo Haití con dieciocho buques de guerra, dos portaaviones nucleares, decenas de helicópteros Blackhawk, vehículos blindados y seis mil soldados gritando: "No estamos en guerra; vinimos a restaurar la democracia y suministrar ayuda humanitaria".

16. Restaurado el dictador, deja el país de nuevo ocupado con fuerzas militares de la ONU.

17. Si a pesar de todo un presidente elegido democráticamente y depuesto vuelve del exilio y gana de nuevo las elecciones en 2001, impide la llegada de toda ayuda externa, impón un bloqueo, apoya otro golpe de Estado, secuestra al demócrata y exílialo a Suráfrica.

18. Oculta denuncias como de la Marguerite Laurent, de la Red del Liderazgo Haitiano de Juristas y defensora de Jean Bertrand-Aristide, quien sostiene que "Está probado que Estados Unidos encontró petróleo en Haití hace decenios y debido a las circunstancias geopolíticas de aquella época tomó la decisión de mantener en reserva el petróleo haitiano para cuando se agotara el de Oriente Próximo. Esto está detallado por el Dr. Georges Michel en un artículo fechado el 27 de marzo de 2004, en el que resume la historia de las exploraciones y reservas petrolíferas de Haití, y en las investigaciones del Dr. Ginette y de Daniel Mathurin. También hay evidencias de que esas mismas grandes compañías petroleras estadounidenses y sus interrelacionados monopolios de ingeniería y subcontratistas de defensa hicieron planes, hace decenios, para las aguas de los fondeaderos de Haití, ya fuera para refinerías de petróleo o para desarrollar lugares de almacenamiento o depósitos donde el crudo pudiera ser almacenado y después transbordado a pequeños buques petroleros para suministrar a EE.UU. y a los puertos del Caribe. Esto está detallado en un documento sobre la Dunn Plantation en Fort Liberte de Haití” "(Cintia McKinney: Global Research).

19. Utiliza sin declaratoria de guerra contra el país víctima todo el repertorio de armas sicológicas, químicas, bacteriológicas, virales, climáticas y tectónicas que puedan producir los laboratorios del mal.

20. Cuando el desastre natural se abata sobre un pueblo que ha soportado tantas catástrofes políticas y sociales, ocupa sus aeropuertos y puntos estratégicos con unidades de la IV Flota, de la 82 División Aerotransportada, 20.000 marines armados y 3.500 soldados más de la ONU, para impedir la llegada de socorros, acabar a balazos con aquellos a quienes el sismo no haya exterminado y convertir el país en base militar.
Vuelto así el país inmolado a la esclavitud, no olvides que este Manual es talla única y se aplica a todos los países del mundo, con la única diferencia del turno.

Luis Britto Garcia