La guerra contra Irán no se parece a ninguna otra. Por vez primera, los objetivos destruidos carecen de importancia. Los protagonistas se concentran ahora en las consecuencias económicas de sus acciones. Esta experiencia está revolucionando la forma de hacer la guerra y ya ha llevado el Ejército Popular de Liberacion –las fuerzas armadas de la República Popular China– a revisar sus planes de batalla. Un dron Shahed vale unos 35 000 dólares. Para derribarlo, Estados Unidos tiene que lanzar 2 misiles Patriot, que cuestan cada uno 3,3 millones de dólares. Si la defensa estadounidense “permite” que el dron Shahed alcance su blanco –sea cual sea la importancia de ese blanco– la conclusión lógica es que esa defensa es incapaz de cumplir su misión y que Estados Unidos es incapaz de proteger a sus aliados. Cada vez que lanza un dron, Irán tiene la garantía de que obliga Estados Unidos a desembolsar 6,6 millones de dólares, o sea cerca de 188 veces el costo del arma atacante. Estados Unid...
Una interpretación errónea de los efectos económicos del cierre del estrecho de Ormuz En las últimas semanas prolifera un argumento que se repite con insistencia en los análisis geopolíticos y financieros sobre los efectos de la guerra en Oriente Medio: el cierre del estrecho de Ormuz provocaría la mayor crisis económica de la historia contemporánea. Para sostenerlo, se recurre a una comparación aparentemente contundente. En 1973, la retirada de alrededor del 7-8% del suministro mundial de petróleo bastó para desencadenar una crisis económica global. Por tanto, si hoy el cierre de Ormuz retirase entre el 15% y el 20% del petróleo mundial —además de una parte sustancial del comercio de gas natural licuado—, las consecuencias serían necesariamente más graves. A primera vista, el argumento parece lógico. En realidad, es conceptualmente equivocado. Confunde el detonante de una crisis con su causa. Y ese error conduce a conclusiones profundamente engañosas. El embargo petrolero de 197...