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Mostrando entradas de enero 17, 2011

Primer Mundo, de Un mundo feliz a 1984: 2011, una distopía feliz

Primer Mundo, de Un mundo feliz a 1984: 2011, una distopía feliz Chris Hedges.* Las dos grandes visiones sobre distopías futuras han sido “1984”, de George Orwell, y “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley. El debate existente entre quienes observaban nuestro deslizamiento hacia el totalitarismo de las corporaciones giraba en torno a quién de los dos escritores tenía razón. ¿Viviríamos dominados, como escribió Orwell, por una vigilancia represiva y un estado de seguridad que utilizaría formas de control brutales y violentas? ¿O, como Huxley imaginó, nos sentiríamos fascinados por el entretenimiento y el espectáculo, cautivos de la tecnología y seducidos por un derroche consumista que envolvería nuestra propia opresión? Pues ha resultado que ambos, Orwell y Huxley, tenían razón. Huxley fue capaz de imaginar la primera fase de nuestra esclavitud. Orwell la segunda. Como Huxley predijo, el estado de las corporaciones nos ha ido despojando gradualmente, seduciéndonos y manipulánd...

El laicismo a la boliviana

El laicismo a la boliviana Oscar Garrido.* La relación de la iglesia católica y el estado boliviano ha estado siempre íntimamente ligada. La antigua Constitución Política del Estado en su tercer artículo afirmaba que el "Estado reconoce y sostiene a la religión católica aunque garantiza el ejercicio público de otros cultos". Este artículo plasmó claramente casi dos siglos la relación entre el estado y la iglesia católica, relación que hoy ha entrado en crisis. La nueva Constitución Política en su artículo 4º dice: "El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión". Esta afirmación sin usar la palabra laicismo define al estado plurinacional como laico. Sin embargo la misma constitución va un paso mas allá en su artículo 8º, al definir como principios ético-morales aquellos principios que salen de la cosmovisión andina, dejando ingresar de esta m...

Vargas Llosa y el liberalismo

Vargas Llosa y el liberalismo  Horacio González *   No es fácil reprobar el liberalismo si lo vemos en el largo ciclo de gestación del mundo moderno. Sentimos esa dificultad aun ahora, cuando todavía se lo invoca bajo el criterio tradicional de la intangibilidad del individuo frente a la “razón de Estado” o ante los poderes corporativos. El caso de Robert Cox y su ejemplar actuación al frente del Buenos Aires Herald en los años ’70 sirve para evidenciarlo. Por supuesto, mirado el liberalismo a través de su evolución contemporánea, aparecen rostros suyos ya no tan decorosos. Especialmente, el de no ser más una ética de la responsabilidad política sino el último refugio de las más crudas derechas económicas. Desde esos cortinajes emanan las críticas a las políticas públicas, a las intervenciones razonadas del Estado, a los populismos social-democráticos y a los socialismos épicos del siglo ya transcurrido. Ya sea porque el liberalismo se convierte en un pretexto...

Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios

Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios  Alfredo Jalife-Rahme ¡Pónganse a temblar, países totalitarios! Si en Túnez –país apacible, moderno con economía liberalizada, muy educado y uno de los más moderados del mundo árabe de 25 países y territorios, ya no se diga, del mundo islámico en general de 57 países–, su régimen tiránico pudo ser derrocado en tan sólo tres semanas por la valiente protesta universitaria y su legión de desempleados Ergo, cualquier país del planeta puede sucumbir sin excepción a la nueva rebelión juvenil global, que ya habíamos anticipado (ver Bajo la Lupa, 1/4/09 y 2/6/10), como consecuencia del desplome del pernicioso modelo neoliberal, al unísono de la decadencia de EU y su caduco orden unipolar. ¿Quiénes alucinaron que las revoluciones habían sido aniquiladas por las fuerzas esotéricas y barbáricas del mercado neoliberal? La injusticia atroz de las fuerzas del mercado –es decir, su b...